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Maruja show

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    Maruja show

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    "Las imágenes de los noticieros parecían formar parte de un espacio para promover el cannabis en horario central".

    Imaginemos un país en el que las bebidas alcohólicas estuviesen prohibidas, su venta fuera clandestina y su consumo restringido al ámbito privado. Digamos que de manera similar a los Estados Unidos durante la vigencia de la llamada Ley Seca. Los estudios científicos señalan que consumir alcohol en forma inmoderada genera perjuicios varios a la salud. Pero hay un grupo de personas abocada a la legalización de ese consumo y trabaja para que eso suceda. La meta es abolir la ley y permitir el consumo libre e irrestricto de alcohol para los mayores de 18 años. En realidad se quiere sustituir esa ley por otra en la cual el Estado se encargará de producir el alcohol para luego comercializarlo.
    En ese país se instala el debate: el gobierno promueve la derogación de la ley y cuenta con mayorías parlamentarias para lograrlo. No obstante, las encuestas de opinión revelan que más del 60 por ciento de los ciudadanos se opone a esa derogación que va a liberar la venta y el consumo de bebidas alcohólicas con el Estado como agente de producción y venta. Los argumentos se acumulan a favor y en contra. Pero hete aquí que en los medios audiovisuales sucede algo muy extraño. Cada vez que los informativos televisivos presentan noticias sobre el debate y la marcha de la redacción del proyecto derogatorio, insertan imágenes con bellas secuencias de líquidos ambarinos llenando copas, de gruesos vasos de cristal en los que bailotean hielos que flotan en dorados contenidos, de copas esbeltas y transpiradas dentro de las cuales burbujean delicias tentadoras. Inclusive se muestran actos de ingesta satisfecha de alcohol, de placer indudable al hacerlo. Una sinfonía visual que promueve de inmediato el consumo irresistible de lo que está en discusión, a un horario en el cual todavía no se protege a los menores de lo que ven en la pantalla. ¿No sería raro que pasase algo así?
    Ahora le propongo que olvide la fábula anterior y recuerde lo que vio en los informativos televisivos durante el proceso de discusión y aprobación del proyecto de ley que regulariza el consumo de marihuana. ¿Recuerda las imágenes de las plantas verdes que parecían formar parte del jardín del Edén? Lindas plantitas, decorativas, con sus hojas de morfología simpática que lucen tan bien en el living o el balcón. Y enseguida los distintos procesos de corte y las maneras detalladas de aprovechamiento de la planta, la cuidadosa selección de las porciones más aptas para después secarlas y, en fin, toda esa especial artesanía que produce el cannabis apto para consumo. Enseguida imágenes de los clubes de membresía: no se especificaba la ciudad o país al que pertenecían, pero mostraban por lo general personas aplomadas y satisfechas, fumando la hierba que los hippies popularizaron hace más de cuatro décadas. Por último, el primer plano del porro bien armadito para mostrar la calada placentera como aquellas que mostraba la publicidad de cigarrillos cuando ésta no estaba prohibida. A ese largo spot sobre la marihuana que acabo de describir se le agregaron las coloridas imágenes de jóvenes marchando hacia el Palacio Legislativo y la toma final, con la festiva multitud posando en la escalinata del templo de las leyes. Una secuencia salida de Woodstock.
    Desde aquí no tomo partido en un sentido o en otro en relación al consumo. Me detengo en las imágenes de la información, que parecían formar parte de un espacio para promover el cannabis en horario central y desde el prestigio de los noticieros. Puede suponerse que las tomas eran de archivo y su elección producto de la necesidad de llenar la pantalla mientras se hablaba de las idas y venidas de un proyecto polémico. Sin embargo, más allá de opiniones en contrario al consumo y a la ley que sí se difundieron, los contenidos visuales siempre fueron complacientes con la verde hojita y sus usuarios. Nunca se incluyeron imágenes negativas sobre el tema. Por el contrario, se lo hizo, como se dice en publicidad, mostrando el producto con cuidado "appetite appeal". Una visión idílica, parcial y políticamente correcta para lo que podría llamarse "Maruja Show".
    EN LA PUTA VIDA ME HE MUERTO
Trabajando...
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